CUARESMA-PASCUA 2013

CUARESMA-PASCUA 2013

Más allá de los disfraces

En Lugo tenemos mucha suerte porque podemos disfrazarnos varias veces al año: Samain, Carnaval, Arde Lucus…

El asunto es que un año más tenemos la ocasión de celebrar la Pascua del Señor, y con ello la Cuaresma y también, inevitablemente, el Carnaval que, mal que les pese a muchos, es una fiesta “medio rara”, pero que marca su fecha la Pascua, y por tanto el mismo Dios (del que se hará burla estos días con total impunidad).

Es curioso este “instinto básico” que tenemos los humanos de disfrazarnos para parecer lo que no somos y organizarnos en desfiles procesionales. No desperdiciamos ni la mínima ocasión para hacerlo, y cualquier motivo nos sirve para poner encima de nuestro cuerpo algo que tape lo que somos habitual y realmente para “ser otra cosa”, por supuesto, sin sentido. Tanto es así, que hasta a las bodas la gente va “disfrazada”…

Y una vez más, lo esencial pasa a ser una mera excusa y su lugar es ocupado por “cosas” que, miradas con una cierta calma, son totalmente absurdas y carentes de sentido, porque, en la mayoría de los casos, ni son capaces de provocar en nosotros una sonrisa graciosa.

Más allá de los disfraces está el mismo Dios, que existe desde siempre y para siempre, independientemente de nuestra temporalidad y nuestras tonterías. Precisamente, por esto, por la tontería de una falsa comprensión que tenemos de nuestra libertad que nos lleva al pecado (o a la imperfección, si se entiende mejor), Jesucristo tiene que entregar su vida en una cruz y resucitar por nosotros al tercer día.

Esto es lo que celebramos todas las semanas en la Eucaristía dominical, y que ahora vamos a hacer de una forma más solemne en la Pascual Anual, para la que tenemos cuarenta días (la Cuaresma) para prepararnos, no precisamente con disfraces, sino con todo lo contrario: tirar a la basura todos nuestros trapos y caretas (pecados), mostrarnos al Señor tal como somos (aunque seamos unos miserables) y dejar que él nos salve con su infinita misericordia.

No están los tiempos para desperdiciar las oportunidades. No es porque Dios se canse o agote sus capacidades. Somos nosotros los que nos acabamos, en muchas ocasiones de repente, por lo que no está de más llegar a ese día con el billete en el bolsillo. Y más aún, vivir los días de este mundo con la confianza de sabernos queridos y salvados por el Señor, y no tanto por nuestra propia felicidad sino también por la de los demás, ya que se beneficiarían de nuestra humilde caridad que tiene su fuente en el mismo Dios, que la hace verdaderamente auténtica y no solo un acto más o menos “guay”, del que nos podamos cansar en cualquier momento.

Más allá de los disfraces y de nuestras tonterías está Dios. Renovemos nuestra confianza en él. No convirtamos la Semana Santa en una ocasión más para disfrazarnos.

Lugo, 7 de febrero de 2013.

Miguel Ángel Álvarez Pérez
Párroco de San Froilán

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