CUARESMA: AYUNO, LIMOSNA Y ORACIÓN

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Ayuno, Limosna y Oración.

40 días por el desierto de mi vida, 40 días de meditación, de esfuerzo, de lucha, de sacrificio…, 40 días para ir al encuentro de Dios por medio de la realidad que estoy viviendo. 40 días para salir de mi mismo y dejarme sacudir por el viento del Espíritu.

40 días para Ayunar, para poner a régimen mi ego a la luz de la Palabra, haciendo la travesía del desierto con los distintos personajes bíblicos que me acompañan domingo a domingo y día a día en el camino hacia la Pascua.

40 días para vaciarme de mi egolatría, 40 días para purificar todo mi ser a la luz del verdadero Dios, a la luz del Dios Amor y compasivo que me invita a no tener miedo de encontrarme vacio, para poder llenarme de su Amor, de su compasión.

40 días para luchar contra mis falsos dioses y dejarme llevar por el Dios de Jesús, en definitiva 40 días de ayuno de mi ego…,

40 días de Oración, no de largos rezos sino de encuentro. Encuentro cara a cara: Él y yo. Encuentro con la comunidad, encuentro en comunidad de amor que desde el silencio contempla el rostro del crucificado y descubre el rostro de los crucificados que agonizan. Cada viernes acompaño a Jesús en el camino de la Cruz, cada viernes contemplo el camino del calvario de tantos hermanos y hermanas que sufren…

40 días para la Oración, para alabar y bendecir mi vida desde la contemplación y la veneración de Jesús sacramentado, cada jueves Jesús sacramentado me coge de la mano y me introduce en una dinámica de Eternidad.

La oración dominical que en la fracción del pan con mi comunidad es aliento y vida. El encuentro gozoso con mis hermanos/as en el día del Señor, encuentro de mi fe comunitaria. 40 días para el encuentro orante desde el yo hacia el nosotros.

40 días para la limosna: dar, regalar, donar, entregar…, 40 días para regalar una sonrisa, 40 días para regalar una visita a los enfermos, a los pobres, a los necesitados de cariño y amor.

Limosna de mi tiempo, de mi saber, de mi ser, de mi fe, de mi esperanza…,

40 días para dejarme empapar de Dios, 40 días para dejarme atrapar de la mano de Jesús y dejarme moldear por su Espíritu, 40 días para ser diferente, para vivir alegre y con esperanza.

Amigos no tengamos miedo a la travesía cuaresmal dejémonos llevar de la mano de Jesús y unidos a nuestra comunidad cristiana emprendamos el camino tal como nos dice el Papa Francisco: “Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele”.

Que la Virgen nuestra Madre nos acompañe en nuestra travesía cuaresmal.

Manuel Areán Fernández

http://www.parroquiadesanclodio.es/

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